El Empujoncito Divino

Estábamos mi esposa y yo a pocos minutos del año nuevo el 31 de diciembre de 2011 y se nos ocurrió hacer un balance del año. Ella me dijo “comienza tú” y en ese momento se vino a mi mente los recuerdos de los momentos más “difíciles”, “retantes” e “intensos” de toda mi vida, pues todos ellos ocurrieron en el transcurso del año 2011, eventos que cambiaron mi vida profundamente. Hasta ese momento, cada vez que recordaba los hechos y las interpretaciones de los mismos, sentía una presión en el pecho y mis latidos cambiaban de frecuencia e intensidad, algo que muchos llamamos “angustia”…

Cerré los ojos y pedí a Dios que me iluminara, tenía a mi esposa de la mano, ambos acostados boca arriba en la cama y en silencio.

Entonces Dios comenzó a poner palabras en mi boca, es la única explicación que encuentro porque lo que dije me sorprendió y cambió todo a partir de ese momento. Dije: “Estamos juntos, vivos y amándonos, lo que significa que el año 2011 ha sido el año de mayores triunfos de mi vida, hemos vencido obstáculos que nunca imaginé que podrían formar parte de mi vida, cada batalla ha sido victoriosa y ha dejado las más grandes lecciones que nunca me hubiera atrevido aprender, por lo que para mí el 2011 ha sido “EL MEJOR AÑO DE MI VIDA”…

Cuando los hechos son tan “intensos”, es difícil rediseñar las interpretaciones que damos de los mismos, a veces necesitamos la humildad de pedir un empujoncito divino para lograrlo…

Euding Maeshiro

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